Carlos Pellas: Solución a crisis de Nicaragua pasa “por adelanto de elecciones”

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Carlos Pellas
  • El empresario más reconocido del país considera que “el modelo que traía el país se agotó” y que ante la nueva realidad que vive Nicaragua “hay que encontrar una salida ordenada, dentro del marco constitucional”

Eduardo Enríquez

El líder del principal grupo empresarial del país, Carlos Pellas Chamorro, se pronunció ayer sobre la crisis política que vive el país, originada hace 43 días por la sanguinaria represión con que el régimen de Daniel Ortega ha enfrentado las protestas ciudadanas pacíficas que primero demandaban revertir las reformas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) pero que ante la violenta respuesta del Gobierno han escalado hasta exigir la salida del poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Pellas asegura que desde el primer día de la crisis ha estado involucrado personalmente en la búsqueda de una solución.

El empresario más reconocido del país considera que “el modelo que traía el país se agotó” y que ante la nueva realidad que vive Nicaragua “hay que encontrar una salida ordenada, dentro del marco constitucional que implique reformas que conlleven un adelanto de elecciones en Nicaragua, para una fecha acordada entre la Alianza Cívica por la Justicia y Democracia y el Gobierno, que permitan elegir por medio de un proceso libre y transparente a nuevas autoridades”.

Como primero de muchos pasos, Pellas exige “a lo inmediato, la renuncia de todos los miembros del Consejo Supremo Electoral”.

Sin embargo, ante la demanda de un paro nacional para presionar la salida de Ortega, espera que esa “medida extrema” no se llegue a contemplar, pues dice que hay que hacer todo lo posible por que la respuesta llegue a través del diálogo.

¿Cómo valora la situación del país desde el 18 de abril?

Al igual que la inmensa mayoría de los nicaragüenses, estoy indignado y muy dolido por las más de 80 vidas sacrificadas y por los más de 800 heridos que ha causado la violencia desproporcionada con que el Gobierno ha enfrentado los reclamos de los estudiantes y de la población en general.

Me solidarizo con esas familias que han perdido a sus hijos, que siguen sufriendo actos de violencia y con todos aquellos que están siendo perseguidos o apresados por una causa justa, que comenzó con lo del INSS y que hoy se expresa en un clamor por la restitución de la democracia, de la justicia y de los derechos humanos.

Me parece que estos crímenes no pueden quedar impunes, por lo que creo que es fundamental que el Gobierno adopte de inmediato las 15 recomendaciones de la CIDH.

Además de tanto dolor, la estabilidad económica, así como la imagen de nuestro país que tanto nos ha costado reconstruir a todos los nicaragüenses, están deteriorándose vertiginosamente. Para solo dar un ejemplo, la reducción del turismo podría terminar desencadenando la pérdida de más de 100,000 empleos. El drama humano desafortunadamente se empeorará, en la medida que la economía se contraiga y las oportunidades de empleo desaparezcan.

¿Cuáles considera usted son las salidas a esta situación?

El modelo que traía el país se agotó… se necesita de forma urgente acordar un nuevo modelo de nación que permita la convivencia inclusiva, democrática, institucional y pacífica de todos los nicaragüenses.

Para lograr este objetivo, el presidente tiene una enorme responsabilidad, tiene que mostrar voluntad de dialogar y aceptar cambios fundamentales. Sigo creyendo que el diálogo es la única opción para encontrar y acordar la transición a este nuevo modelo, abierto, democrático e inclusivo. También todos tenemos que poner de nuestra parte para encontrar ese camino.

Hay que hacer hasta lo imposible para evitar más violencia y confrontación, detener el caos y la destrucción de la economía del país. Por eso es indispensable que los mecanismos del diálogo y negociación funcionen.

Quiero aprovechar para reiterar mi total respaldo a la labor que vienen desarrollando los obispos miembros de la Conferencia Episcopal, quienes están llamados a seguir jugando un papel determinante a fin de que el diálogo y la negociación puedan culminar con éxito.

Si este modelo que se ha seguido hasta ahora se acabó, ¿qué cambios hay que hacer?

En Nicaragua no se puede vislumbrar ninguna salida a la situación actual que no pase por una profunda transformación institucional y por que se restablezca la democracia como uno de los pilares fundamentales en la organización del país.

Pero concretamente, ¿por dónde cree usted que iría la salida?

Desde mi punto de vista, y es algo que compartimos plenamente en el sector privado, hay que encontrar una salida ordenada, dentro del marco constitucional que implique reformas que conlleven un adelanto de elecciones en Nicaragua, para una fecha acordada entre la Alianza Cívica por la Justicia y Democracia y el Gobierno, que permitan elegir por medio de un proceso libre y transparente a nuevas autoridades.

Tal como lo dijimos en el comunicado de todo el sector privado: se requiere, a lo inmediato, la renuncia de todos los miembros del Consejo Supremo Electoral.

Asimismo, habrá que realizar otros cambios acordados en el proceso de diálogo, para ir depurando las instituciones a fin de que vayan adquiriendo un perfil auténticamente nacional, no partidista, y que exprese la realidad de la separación de poderes propia de un sistema democrático.

Hay que trabajar y pensar mucho en la mecánica de la transición para que esta sea duradera, sostenible y dentro de un marco legal, que permita enrumbar de nuevo al país por una senda de crecimiento y justicia.

Considero que la Organización de Estados Americanos puede coadyuvar como acompañante y garante del proceso, en apoyo a la labor extraordinaria que realiza la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

Algunos critican a los grandes empresarios y a usted en particular por no haberse pronunciado hasta ahora.

Desde el primer momento de esta crisis yo he estado involucrado a fondo, apoyando y contribuyendo a definir las posiciones del sector privado, así como su rol dentro de la Alianza Cívica que participa en el diálogo, condenando los hechos de violencia contra la población y contribuyendo con la propuesta de la agenda democrática.

Desde los primeros días de esta tragedia hemos abierto las puertas del Hospital Vivian Pellas para brindar apoyo y atención médica a los heridos. Los médicos y el personal del hospital han tenido una actitud ejemplar, llena de solidaridad y compasión; solo el lunes atendimos a más de 22 personas heridas. A raíz del impasse en el diálogo nacional y los trágicos acontecimientos del lunes, consideré oportuno pronunciarme públicamente sobre estos temas.

A raíz de los cambios que ha enumerado, ¿qué espera que pase con respecto a las víctimas de la violencia?

El Diálogo Nacional hizo suyas las 15 recomendaciones de la CIDH. Estas el Gobierno debe hacerlas efectivas inmediatamente.

No puede ser que se sigan dando hechos en Nicaragua como los que estremecieron la ciudad de Managua la tarde del lunes, a pesar de que ya se había producido la visita de la CIDH.

Tiene que haber también una investigación con las suficientes garantías de profesionalismo e imparcialidad para que se castiguen a los culpables de todos estos crímenes.

Se ha convocado a una marcha para mañana (este miércoles) en la que la ciudadanía se solidariza con las madres cuyos hijos han sido asesinados en esta etapa de resistencia ciudadana, ¿usted apoya esta marcha?

Por supuesto que sí y aún más en el Día de las Madres, esperamos que sea una marcha pacífica en la que se enarbole la bandera azul y blanco y que muestre una nación unida que rinde homenaje a las madres de las víctimas y reafirma su voluntad de que los nicaragüenses podamos realizar los cambios indispensables sin violencia y sin más derramamiento de sangre.

Siempre hemos apoyado las marchas pacíficas que reclaman causas justas y al igual que esta, hemos dado la libertad a nuestros colaboradores para participar en ellas.

Hay un amplio sector de la ciudadanía que ante la intransigencia del Gobierno mostrada en el diálogo está pidiendo un paro nacional.

¿El Grupo Pellas apoya un paro nacional?

En este momento estamos concentrados en encontrar una solución mediante el diálogo y la negociación, ya que el paro nacional a quien más afecta es a los trabajadores y a la población en general.

Nos parece que esta es una medida extrema, ya que la historia nos enseña que los paros nacionales terminan debilitando enormemente a la pequeña, mediana y gran empresa, generando desempleo masivo.

Espero que en Nicaragua no se tenga que llegar a contemplar escenarios de este tipo y que podamos antes resolver esta dramática situación a través del diálogo y la negociación, por muy difícil que esto parezca.

(Entrevista publicada el 30 de mayo de 2018 en La Prensa)